La piedra caliza, materia prima de lo que conocemos como cal, está compuesta por carbonato cálcico y carbonato magnésico o dolomítico en diferentes proporciones. El carbonato magnésico al calcinarse se descompone formándose óxido de magnesio, el cual retarda la recarbonatación del óxido cálcico dificultando así la elaboración del producto final. Por ello, deben distinguirse las cales de composición cálcica o dolomítica según el porcentaje de magnesio que éstas contienen.


Se denomina cal cálcica aquella cuyo contenido en carbonato magnésico es inferior al 5%. Análogamente, denominaremos cal dolomítica aquella que tenga un contenido en carbonato magnésico entre el 5% y el 30%, ya que en porcentajes superiores no se contempla para trabajos de  construcción. En toda piedra caliza la proporción de carbonato cálcico será mayor a la de carbonato magnésico hasta un máximo del 50% de CO3Ca y un 50% de CO3Mg.


Según la naturaleza de las cales, se establece una segunda clasificación diferenciando las cales aéreas de las hidráulicas.


Se denominan cales aéreas aquellas que están constituidas principalmente por óxido o hidróxido  cálcico y que tiene la propiedad de endurecerse mediante el contacto con el dióxido de carbono del aire. Se denominan cales hidráulicas aquellas que se obtienen de la calcinación de calizas que contienen sílice y alúmina, las cuales confieren al aglomerante hidraulicidad.


La diferencia entre las primeras y las segundas radica en su contenido en elementos arcillosos, los cuales dan a las cales la capacidad de endurecer en contacto con el agua, es decir hidraulicidad.


Curiosamente, sólo se contempla la proporción de óxido de magnesio en la clasificación de las cales aéreas, las cuales se denominaran cales aéreas cálcicas (CL) o dolomíticas (DL) según el porcentaje que contengan de este componente, tal y como se ha explicado anteriormente.

Las cales cálcicas se comercializan como cales vivas (Q) (CaO) o cales apagadas. Las cales dolomíticas, dada la dificultad de hidratación, pueden subministrarse apagadas, es decir, conteniendo hidróxido cálcico y magnésico, o semiapagadas, conteniendo hidróxido cálcico y óxido magnésico.


Por otro lado, diferenciaremos las cales hidráulicas según si éstas deben su hidraulicidad a la composición natural de su materia prima o si se han obtenido mediante la adición de componentes a la caliza de forma artificial, discriminando así las cales hidráulicas naturales (NHL) de las artificiales (HL).


En un término medio encontramos productos cálcicos a los que se les han añadido materiales hidráulicos o puzolánicos adecuados hasta un 20% en masa, los cuales son conocidos como cales formuladas (FL) y se señalizan con la letra Z. Esto supone una contradicción, ya que al poder añadir adiciones no especificadas hasta un 20% y pudiéndose llamar igualmente NHL podemos fabricar un producto cuya base sea cal hidráulica natural a la cual le añadimos un 20% de clínker, formando así un conglomerante cemento-cal que podemos comercializar a nombre y precio de cal hidráulica natural.

Finalmente, las cales también se clasifican según el formato de suministro, ya sea en terrones (lu), en polvo seco (dp), en pasta (pu) o en suspensión o lechada (sl). Por razones evidentes la cal viva no podrá suministrarse en pasta, ya que por definición es un producto deshidratado. Asimismo, tampoco podrán suministrarse en pasta las cales dolomíticas semiapagadas,  y tampoco las cales hidráulicas, ya que éstas en forma de pasta fraguarían aun habiendo un exceso de agua debido a sus propiedades anteriormente descritas.

El siguiente esquema resume los tipos de cal anteriormente comentados, según la UNE EN 459-1:2002. Es importante comentar que, aunque en dicho esquema se especifica que la cal dolomítica totalmente hidratada solamente se administra en polvo, también puede suministrarse en pasta. 

 

 

 Bibliografía: (AENOR)